viernes, 20 de mayo de 2011

Los Registros Akáshicos

Es toda la sabiduría del Universo.

En buena medida está registrado en el ADN, que se empezó a escribir antes de hace 3.500 millones de años y proviene, sin ninguna duda, de otros planetas de otras estrellas.

Se dice que esta sabiduría absoluta se encuentra en custodia de los seres más sabios (inteligencia + honor moral). Seres de luz a los que se denomina Kumaras (Guardianes), son los Guardianes del Registro Akáshico.

El vórtice de energía terrestre que los contacta está en Shambala, en el Tibet.
En Argentina el punto de energía de contacto está en Los Terrones, Capilla del Monte (Erks).

http://www.mantra.com.ar/cielointerior/akashicos.html

Tepeu y Gucumatz, del Popol Vuh

Cap I
Esta es la relación de cómo todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio; todo inmóvil, callado, y vacía la extensión del cielo.

Esta es la primera relación, el primer discurso. No había todavía un hombre, ni un animal, pájaros, peces, cangrejos, árboles, piedras, cuevas, barrancas, hierbas ni bosques: sólo el cielo existía.

No se manifestaba la faz de la tierra. Sólo estaban el mar en calma y el cielo en toda su extensión.

No había nada que estuviera en pie; sólo el agua en reposo, el mar apacible, solo y tranquilo. No había nada dotado de existencia.

Solamente había inmovilidad y silencio en la obscuridad, en la noche. Sólo el Creador, el Formador, Tepeu, Gucumatz, los Progenitores, estaban en el agua rodeados de claridad. Estaban ocultos bajo plumas verdes y azules, por eso se les llama Gucumatz. De grandes sabios, de grandes pensadores es su naturaleza. De esta manera existía el cielo y también el Corazón del Cielo, que éste es el nombre de Dios. Así contaban.

Llegó aquí entonces la palabra, vinieron juntos Tepeu y Gucumatz, en la obscuridad, en la noche, y hablaron entre sí Tepeu y Gucumatz. Hablaron, pues, consultando entre sí y meditando; se pusieron de acuerdo, juntaron sus palabras y su pensamiento.

Entonces se manifestó con claridad, mientras meditaban, que cuando amaneciera debía aparecer el hombre.

Entonces dispusieron la creación y crecimiento de los árboles y los bejucos y el nacimiento de la vida y la creación del hombre. Se dispuso así en las tinieblas y en la noche por el Corazón del Cielo, que se llama Huracán.

El primero se llama Caculhá-Huracán. El segundo es Chipi-Caculhá. El tercero es Raxá-Caculhá. Y estos tres son el Corazón del Cielo.

Entonces vinieron juntos Tepeu y Gucumatz; entonces conferenciaron sobre la vida y la claridad, cómo se hará para que aclare y amanezca, quién será el que produzca el alimento y el sustento.

- ¡Hágase así! ¡Que se llene el vacío! ¡Que esta agua se retire y desocupe [el espacio], que surja la tierra y que se afirme! Así dijeron. ¡Que aclare, que amanezca en el cielo y en la tierra! No habrá gloria ni grandeza en nuestra creación y formación hasta que exista la criatura humana, el hombre formado. Así dijeron.

Luego la tierra fue creada por ellos. Así fue en verdad como se hizo la creación de la tierra: - ¡Tierra!, dijeron, y al instante fue hecha.

Como la neblina, como la nube y como una polvareda fue la creación, cuando surgieron del agua las montanas; y al instante crecieron las montañas.

Solamente por un prodigio, sólo por arte mágica se realizó la formación de las montañas y los valles; y al instante brotaron juntos los cipresales y pinares en la superficie.

Y así se llenó de alegría Gucumatz, diciendo:- ¡Buena ha sido tu venida, Corazón del Cielo; tú, Huracán, y tú, Chipi-Caculhá, Raxá-Caculhá!

- Nuestra obra, nuestra creación será terminada- contestaron.

Primero se formaron la tierra, las montañas y los valles; se dividieron las corrientes de agua, los arroyos se fueron corriendo libremente entre los cerros, y las aguas quedaron separadas cuando aparecieron las altas montañas.

Así fue la creación de la tierra, cuando fue formada por el Corazón del Cielo, el Corazón de la Tierra, que así son llamados los que primero la fecundaron, cuando el cielo estaba en suspenso y la tierra se hallaba sumergida dentro del agua.

De esta manera se perfeccionó la obra, cuando la ejecutaron después de pensar y meditar sobre su feliz terminación.
Los delfines y las ballenas tienen misiones distintas pero complementarias. Las ballenas son las guardianas de la memoria terrestre; gracias a ellas se ha podido completar la información de los archivos akáshicos que han sido puestos a la orden de los humanos.

Los delfines están para sanar el corazón; vienen a enseñarnos a estar en la alegría y el gozo del presente; a recordarnos que estando en el presente cocreamos un presente y un futuro gozoso, amoroso. Nos enseñan también a comunicarnos telepáticamente y en imágenes holográficas.
Su ejemplo de colaboración grupal es parte de lo que sería una sociedad organizada sobre la paz y la cooperación.

Hace muchos millones de años la Tierra fue entregada a los cetáceos como la especie más evolucionada que la habitaba. Para esa ocasión los humanos éramos apenas un proyecto de especie en evolución. El tiempo pasó y ahora nos toca a los humanos asumir este reto, pero como en toda transmisión de mando, necesitamos el entrenamiento de los antiguos guardianes, esa es una de las razones por la cual los delfines y ballenas quieren establecer este vínculo.
La inteligencia, cualquier inteligencia, crea la realidad.

Cetáceos de la Nación Océano

La investigadora Joan Ocean dice que los delfines manejan la comunicación telepática y empática, a lo que denomina comunicación telempática, porque va más allá de la las palabras; es una comunicación que transmite simultáneamente una imagen que contiene todo, un estímulo de sensaciones, sonidos, sentimientos, geometría sagrada, amor, luz, sentimiento de ser uno con el todo. También pueden transmitirnos imágenes holográficas del pasado que nos presentan retos de crecimiento, ya sea de la infancia o memoria genética; en este aspecto otro de sus propósitos son la sanación emocional, el amor al planeta y a los humanos, esto lo comparten con las ballenas. También podemos recibir transmisiones del futuro, geometría sagrada, visiones de luz, ciudades cristalinas, imágenes del paraíso en la tierra, de lugares naturales en armonía, o simplemente el placer de estar en el presente, como niños, jugando a estar con ellos.

Muchas veces en el momento que contactamos con ellos en lo físico, no nos damos cuenta de los cambios que producen. La relación con los cetáceos actúa a un nivel que va más allá de lo aparente.

Sonidos de los delfines

Los delfines emiten sonidos en un rango de entre 1.000 y 80.000 HZ, siento el humano de entre 300 y 3.000 HZ.

La conciencia delfínica

Según Joan Ocean y su experiencia de más de 30 años con delfines, ellos son: telepáticos, empáticos, se comunican con un sonar y con diferentes sonidos.
Y agrega:
- Son capaces de viajar interdimensionalmente.
- Pueden cambiar de forma a voluntad.
- Usan la comunicación de grupo, es decir lo que sabe un individuo lo saben todos los demás, no hay agendas ocultas, ni secretos, ni manipulación.
- Pueden fundirse en la mente grupal sin perder la individualidad.
- Pueden crear imágenes con sonido.
- Son muy sensible a las frecuencias y a los campos vibratorios.
- Tienen mucho sentido del humor y del juego.
- Conocen y utilizan las formas de la geometría sagrada.
- Crean imágenes holográficas.

En theta podemos unirnos a la “conciencia delfínica”.